Aparte de que no sepan adaptarse a los nuevos conceptos, filosofías y el paradigma que conlleva Internet, uno de los grandes problemas de las cadenas tradicionales es cómo poder mensurar los resultados de audiencia en la convergencia. Es obvio que la publicidad online va a llevarse la mayor parte del pastel en el futuro pero eso no asegura que dicho mercado sea equivalente en sus formas: son muchas las maneras de invertir en marketing en la Red.
El sistema de audiometrías (esa medida que damos por válida aunque el recelo esté ahí) otorga la coherencia necesaria para estipular los precios por anuncio y, por tanto, de repartir el negocio de las televisiones. El jugoso mercado de la publicidad está delimitado. No se escapa nada. El defecto, hasta ahora virtud, es que se ciñe a un mercado cerrado y concreto, al que se establece por varias formas de distribución, pero no todas.
Estamos en un momento donde el cuestionamiento de cómo valorar espectadores (no sólo conexiones y páginas vistas) es más necesario que nunca. Cuando Malviviendo está cerca de los 200.000 visionados para diez minutos de su primer capítulo, cabe preguntarse qué valor real tendría en televisión. Existen cadenas con menos audiencia… Hay muchos UGC que han tenido éxito, pero el ejemplo de Malviviendo es más interesante pues tienen una intención profesional.
Ahora que están afianzándose todo tipo de plataformas audiovisuales, conviene reflexionar de cómo valorar los contenidos. A eso añadir las redes sociales… Pero, ¿cómo aplicar una forma coherente y común de medición? ¿Hasta que punto se quedan cortos el análisis web tradicional? ¿Podríamos aplicar algún tipo de audímetro-software más exacto?
Archivado bajo:Audiovisual, Internet , audiencias, malviviendo







La gente dijo…