Toca hablar de este tipo de formato en gran medida por el premio recibido recientemente por parte de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión. Así es, Madrileños por el mundo (MxM) se ha convertido una piedra angular en la programación de Telemadrid en gran medida por su innovación.
Comentó Paloma Ferre que el formato surgió en realidad a raíz de una visita en FITUR. Se daba el caso de que muchos madrileños vivían fuera de su ciudad y existía un tema latente muy interesante. Del caos de comentarios surgió la idea y consistió en adaptar una forma de hacer televisión que ya venía haciéndose desde Mi cámara y yo. Orígenes aparte, MxM sienta un punto de inflexión en lo que a formatos documentales se refiere pues en un entorno donde el usuario generador de contenidos es una parte más del sistema, MxM ha sabido canalizar el saber hacer de un ámbito profesional como es la televisión con los medios asequibles que permiten los nuevos equipos. Son muchas las ideas surgidas del usuario amateur pero pocas las que alcanzan el éxito. Paloma Ferre con su equipo han sabido adaptarse a ambas formas de audiovisual. Y de ahí la potencia del formato y su aceptación.
Mi cámara y yo fue el verdadero precedente que más tarde ha sabido desarrollarse de múltiples maneras de las que Callejeros parece haber llegado a un gran refinamiento. La aparición de imitaciones, plagios o evoluciones de esta manera de hacer reportajes está consiguiendo dos hechos que, desde mi punto de vista, resultan la mar de importantes.
- Para empezar hablamos de una nueva imagen de la televisión. Sí, la televisión forjada con este estilo transmite otros valores y significados que repercuten sobre ella misma de forma favorable. Me aventuro decir que este tipo de formatos ayuda a limpiar la imagen de las cadenas, hacerlas más amenas y accesibles. Las hace cercanas más cuando intentan enganchar al espectador mediante la conexión con paisanos suyos fuera de su país. O incluso dentro, cuando la realidad que muestra es tan próxima. Esta imagen positiva se puede destacar con una pregunta, ¿qué nivel de frescura reflejan Telecinco y Antena 3 frente a TVE, Telemadrid o Cuatro? Se me ocurre que pese a la línea editorial clásica de la autonómica, programas como éste le ayudan a airearse. De ahí la aceptación que obtiene.
- La otra cuestión que me resulta muy importante para este tipo de formatos es algo más sociocultural. Son productos muy cercanos, que provocan fácilmente empatía. De tal manera, cuando la historia lo cuentan sus propios participantes y donde el periodista sólo aparece como simple guía, la similitud con la radio es más cercana. ¿Quién no se siente embargado de curiosidad cuando poseen los entrevistas la libertad de contar su vida sin tapujos? Tanto el montaje, las preguntas, las situaciones, los temas, etc., permiten una aproximación a esa realidad social que durante tantos años la televisión siempre ha mantenido en cierta forma oculta y donde la fealdad cobra presencia. Abajo las grandes galas y arriba los pequeños reportajes.
Aparte, el sabio equilibrio mostrado por la estética del formato entre la calidad broadcast y la amateur permite preguntarse si la tendencia en la televisión pasa por el desarrollo de estos productos. No creo que la evolución pase por una fealdad o dejadez en la imagen (Chicadelatele también reflexiona sobre ello) sino en una coherente y progresiva asimilación de otros medios frente a los tradicionales. Una cuestión de tiempo y dinero.
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