La nueva medida aprobada por el Gobierno no es sino una intervención de urgencia que preludia ese gran cambio a la vuelta de la esquina. De eso habla mejor Gonzalo Martín y supongo que el tema le dará pie a más reflexiones. Por mi parte, creo que ya estamos ante ese punto de inflexión que se veía inevitable. La televisión, si ya acudía a los gobiernos en busca de ayuda, ahora se cierra en torno a sí misma y entra en el círculo vicioso del que ya está sumergido el cine español.
Es un claro canto del cisne. El de un sector que nunca tuvo trayectoria histórica (apenas veinte años) y que no ha sabido lo que es la estabilidad. Hace seis años se creaba Digital+, dos años después nacía laSexta y Cuatro y en 2009 se insta a las fusiones de nuevo. Las condiciones para el futuro audiovisual se complican aún más, afloran las limitaciones y el siempre polémico proteccionismo. Y para más leña, está la crisis económica. Olvidando las especulaciones de un mundo sin crisis y de lo que podría haber sido, no cabe sino preguntarse si dichas medidas son adecuadas o no.
Pues por enésima vez, la solución adoptada no es la mejor, siempre y cuando nos centremos en el motivo de fondo y, a la larga, del problema. En un futuro donde el digital se impone y donde los hábitos de consumo serán totalmente distinto a lo que conocemos ahora, por no hablar de la comunicación en sí, no se ha de proteger aquello que por su naturaleza quedará arrinconado. Sin saber cómo será la final intervención legislativa en el tema, es obvio que muchas medidas se orientan a poner trabas a lo nuevo en favor de lo viejo. Cuando en otros lugares se percatan de la importancia de la nueva batalla.
España siempre se ha caracterizado por el atraso. Tanto en ferrocarril, carreteras, energía y otros tantos asuntos, hemos estado a la cola. Algo que no se cura en treinta años de desarrollo. Nuestro atraso siempre ha sido conceptual, de falta de interés en avanzar y de indiferencia en el progreso. Y ahora, cuando nuestra sociedad y economía está a niveles nunca imaginados, seguimos igual. Aunque cierto es que poco a poco se intenta mejorar.
El canto del cisne televisivo ya ha comenzado a materializarse.
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