Habanito

Reflexiones del audiovisual

El consumo audiovisual sumergido

Leo en la última oleada de la EGM la sección sobre la asistencia al cine. Y son muchas las ideas que me vienen a la cabeza. Resulta que a priori más de la mitad de los encuestados no asisten al cine (55,2%). De los que asisten, una gran parte (el 24,7% del total de encuestados) tiene una asiduidad inferior a una película al mes. Y las proporciones para los más asiduos, aquellos que ven una película a la semana o más, no superan el 10% del total. Son datos lógicos, que reflejan lo que ya hablamos normalmente. Pero la gran pregunta es, ¿en realidad cuántas películas vemos fuera del cine?

El punto de inflexión es ver cómo se corresponde la demanda real con la oferta. La gente gusta de ver películas. Ve más de las que pensamos. El problema es conocer por qué vía son visionadas. Ya no sólo si se trata a través de la red sino de la propia televisión. La forma de explotación del cine es anacrónica a la forma de acceso real. El dato que condiciona en mayor medida el resultado de una película es su éxito de taquilla. Pero existe un consumo audiovisual sumergido que pérdidas de dinero indirectamente. No por falta de espectadores sino de ineficacia en la adaptarse a ese tipo de distribución. Al fin y al cabo hay datos de su evolución. Aquel problema que planteó en su día el vídeo doméstico es hoy realidad.

Es interesante ante dicho panorama cómo se desarrollarán las web de video streaming. Si el consumo privado (sumergido) ha existido hasta la fecha con la ayuda de soportes físicos (VHS, CD, DVD, discos duros, PVR), cabe preguntarse si la facilidad de acceso será el valor añadido que les haga despuntar como referencia. Y lo mejor, que será cuantificable. La reducción de material físico o consumo de memoria es un ahorro muy a tener en cuenta. La accesibilidad por la nube es el mejor VOD.

YouTube o Hulu reúnen tanta atención por esa experiencia. Sobre todo el segundo pues demuestra que su forma de exhibición es viable empresarialmente y, aunque es cierto que no puede sufragar las altas inversiones que requiere cada producto-película, su desarrollo a economías de escalas está por ver. ¿Que ocurriría si en vez de diez millones de espectadores potenciales se hablase de cien? Segmentando la publicidad por cada usuario (pague o no) se podría hacer publicidad simultánea.

El consumo sumergido es el dolor de cabeza en todos los sectores del audiovisual. La televisión lo nota en sus carnes más que nunca, afectando no sólo a los productos de ficción o stock. Los eventos deportivos tan bien rentabilizables y altas audiencias cuando pasan por el círculo de pago pueden verse afectados por el acceso indirecto. Los esfuerzos pasan por dar coherencia a los mediciones partiendo de las distintas formas de distribución. ¿Es posible incorporar estos espectadores al negocio? Eso queda por ver.

Y como documento interesante sobre el tema, el reportaje de Joan Planas: ¿Descargas cine español?

Filed under: Audiovisual, Internet, , ,

One Response

  1. […] Consumen muchísimo más audiovisual (sí, tan genérico) que nunca. Todos coinciden en que devoran lo que les gusta. Otra cosa es que se pueda saber/medir. […]

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